Tuvimos que cambiar de localización el mismo día, adaptarnos sobre la marcha y confiar. Y ocurrió algo mágico: el grupo sostuvo la experiencia desde la apertura y la flexibilidad.
11 personas llegadas de diferentes partes de España, muy distintas entre sí, pero con mucho más en común de lo que parecía al principio. Historias, emociones y miradas que se encontraron en un mismo espacio seguro.
El taller combinó teoría sobre la gestión emocional con una experiencia profundamente vivencial. Un espacio para conocerse, escucharse y sentirse un poco más en calma con una misma y con los demás.
Nos encantaría contaros más, pero creemos que es importante guardar la confidencialidad del grupo, pero os invitamos a vivirlo.